del silencio sólo queda un ayer
y del mañana
un recuerdo asustado
tienes que ver
con cuanto tiempo cuento
para decirte, para rogarte, para excusarte,
¡qué tenemos que romper con los mitos,
con las barreras!
y ya nada te convence
de mi yo experimental
viernes, 17 de junio de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
Respirar y algo más...
Las odas, al caer la noche, descansan. Tienen que brillar a la mañana con su máximo esplendor y obligadas como Atlante a sostener los pilares de la tierra caen en un sueño profundo del que quisieran no despertar; porque la eterna repetición es heredera de las peores sensaciones. A los que obligados a repetir cada mañana la misma constancia; el mismo proceso desolador, son capaces de emerger la voluntad, no cabe sino entregarlos una medalla.
Lo que emerge de la espesura no siempre acecha como si de un ciclón se tratara. La mayoría de las veces es invisible, inconstante, pero terco. Arroja al destino los dados para que uno se crea que así se puede jugar en igualdad. Pero siempre se pierde. Siempre se está a la espera... y se odian las almas. Se arrojan el fuego los pueblos, se declaran la guerra, luchan, se sacrifican, ... y siempre se pierde... siempre se está a la espera.
Lo dual es la mentira. Sólo existe lo unívoco... un único camino. Lo dual es la desolación, la falta de raíces. Lo ideal es la fusión; el adios a lo dual, lo uno.
Nunca se acaban las preguntas... todas las respuestas fallan. Al respirar hay infinitas interpretaciones de nuestros actos aísladas por mentes divinas que nos observan en un peculiar 1984. Todo es mentira porque todo es arte. Todo es arte porque todo es mentira.
Lo que emerge de la espesura no siempre acecha como si de un ciclón se tratara. La mayoría de las veces es invisible, inconstante, pero terco. Arroja al destino los dados para que uno se crea que así se puede jugar en igualdad. Pero siempre se pierde. Siempre se está a la espera... y se odian las almas. Se arrojan el fuego los pueblos, se declaran la guerra, luchan, se sacrifican, ... y siempre se pierde... siempre se está a la espera.
Lo dual es la mentira. Sólo existe lo unívoco... un único camino. Lo dual es la desolación, la falta de raíces. Lo ideal es la fusión; el adios a lo dual, lo uno.
Nunca se acaban las preguntas... todas las respuestas fallan. Al respirar hay infinitas interpretaciones de nuestros actos aísladas por mentes divinas que nos observan en un peculiar 1984. Todo es mentira porque todo es arte. Todo es arte porque todo es mentira.
martes, 3 de mayo de 2011
La noche y la memoria
Huir de los rostros no siempre es una buena opción. Delante siempre están las máscaras que no se sonrojan ni se espantan porque saben que los que las observan no ven detrás. En otoño, octubre, cuando llueve, saco mi paraguas no por sí llueve sino para no mojarme. La lluvia no apetece con tanto frío. No es la escena de Blade Runner: excelente manejo del temporal. ¡Qué mejor muerte que en el cine y bajo la lluvia! Pero no importa el mañana si te visita la desdicha. Por eso te mojas. Igual que los enamorados, los vagabundos, los soldados en frente enemigo. No importa la lluvia porque no importa el mañana.
Cuando pienso en esas noches de tormenta me atrapa la memoria. Todos, de pequeños, frente a la ventana, porque se apago la luz en la calle, la luz en la televisión, sólo hay luz en los relampagos y en los corazones. Es la noche de los tiempos, una y otra vez. Es la tierna infancia de la humanidad que truena desde sus más reconditos rincones y nos avisa una vez más, incansable, impenitente, de que cuidemos de ella.
Subidos a las higueras llegabamos a casa con picaduras, heridas, magulladuras, escozor, los pantalones sucios. ¿Dónde has estado? Por ahí, madre. ¡A la cama, inmediatamente! Y subías, deshacias la cama que con tanto trabajo habías hecho por la mañana y te metías allí, agotado, hasta el día siguiente. Con los años todo cambia su lugar y su andadura. Ya no vuelves de subir a las higueras ni te metes en la cama para dormir. ¡Ya no eres un niño! Eso tienes que recordartelo cada mañana. En general, se olvida la voz y se queda el recuerdo. Aprendes a sonrojarte y dejas de sonreirle a todo el mundo porque ya nadie te pregunta por tus dientes de leche.
Sucede el tiempo, y sucede el espacio. Porque ya no hay lugar para todos los recuerdos ni para todos los amigos. El pasado se difumina y el presente es efímero. No hay descanso sino lucha. Arrogarse el futuro: peligro para los pueblos que pretendan libertad, suerte para el individualista; al acecho de una oportunidad.
En espacios como el de hoy he recorrido distancias de distinta manera: al trote, a gatas - aunque no lo recuerde -,en coche, en avión, en piragua. Lo que nunca he tenido son sensaciones tan distantes: gritos azarosos, confeti, fiestas populares... Acostumbrado a la pluma y la distancia me choca lo caótico, lo extemporáneo.
Al hilo de tantas sensaciones me arrastra el recuerdo de los que se fueron; de los que dejaron la existencia. Se arrojaron a lo incomprensible, a lo extraño, a lo estertóreo. De ellos sólo queda el recuerdo que alguna vez quedara extinto porque pese a la importancia que les damos sólo son polvo. Tan triste es el destino de nosotros, seres que nos creimos alguna vez en algún momento creaciones últimas de un Ser Supremo que nos amaba por encima del resto de criaturas. Hoy somos migajas y mejor así. Solitarios en un universo que nos tolera porque no nos conoce ni reconoce; que sí pudiera se vengaría.
Algún dia - mucho después de que mis palabras se hayan perdido - será el final de la historia de la conciencia. Y ese hermoso día será el principio de la paz, de la armonía, del descanso de la naturaleza.
Cuando pienso en esas noches de tormenta me atrapa la memoria. Todos, de pequeños, frente a la ventana, porque se apago la luz en la calle, la luz en la televisión, sólo hay luz en los relampagos y en los corazones. Es la noche de los tiempos, una y otra vez. Es la tierna infancia de la humanidad que truena desde sus más reconditos rincones y nos avisa una vez más, incansable, impenitente, de que cuidemos de ella.
Subidos a las higueras llegabamos a casa con picaduras, heridas, magulladuras, escozor, los pantalones sucios. ¿Dónde has estado? Por ahí, madre. ¡A la cama, inmediatamente! Y subías, deshacias la cama que con tanto trabajo habías hecho por la mañana y te metías allí, agotado, hasta el día siguiente. Con los años todo cambia su lugar y su andadura. Ya no vuelves de subir a las higueras ni te metes en la cama para dormir. ¡Ya no eres un niño! Eso tienes que recordartelo cada mañana. En general, se olvida la voz y se queda el recuerdo. Aprendes a sonrojarte y dejas de sonreirle a todo el mundo porque ya nadie te pregunta por tus dientes de leche.
Sucede el tiempo, y sucede el espacio. Porque ya no hay lugar para todos los recuerdos ni para todos los amigos. El pasado se difumina y el presente es efímero. No hay descanso sino lucha. Arrogarse el futuro: peligro para los pueblos que pretendan libertad, suerte para el individualista; al acecho de una oportunidad.
En espacios como el de hoy he recorrido distancias de distinta manera: al trote, a gatas - aunque no lo recuerde -,en coche, en avión, en piragua. Lo que nunca he tenido son sensaciones tan distantes: gritos azarosos, confeti, fiestas populares... Acostumbrado a la pluma y la distancia me choca lo caótico, lo extemporáneo.
Al hilo de tantas sensaciones me arrastra el recuerdo de los que se fueron; de los que dejaron la existencia. Se arrojaron a lo incomprensible, a lo extraño, a lo estertóreo. De ellos sólo queda el recuerdo que alguna vez quedara extinto porque pese a la importancia que les damos sólo son polvo. Tan triste es el destino de nosotros, seres que nos creimos alguna vez en algún momento creaciones últimas de un Ser Supremo que nos amaba por encima del resto de criaturas. Hoy somos migajas y mejor así. Solitarios en un universo que nos tolera porque no nos conoce ni reconoce; que sí pudiera se vengaría.
Algún dia - mucho después de que mis palabras se hayan perdido - será el final de la historia de la conciencia. Y ese hermoso día será el principio de la paz, de la armonía, del descanso de la naturaleza.
sábado, 30 de abril de 2011
Del ser y estar de la persona
La soledad, una extraña sensación que arrecia en los momentos más trágicos. Se la colma de prejuicios, pero tiene dos caras. Una nos funde al horizonte de sentido, otra nos arrastra hacia el desierto. Esta dicotomía, patente en otros ámbitos de la existencia, se nos presenta con huracanada fuerza cuando referimos a ella.
Los que viven en los extremos de esa racionalidad-irracionalidad se confunden, se tornan huraños para sí mismos. Luchan por todo, y lo hacen como el caballero de la triste figura contra los gigantes. Todo se torna en real o en irreal demasiado pronto. Abandonan siempre por desconfianza a los escépticos. Huyen y huyen hacia adelante, sin rumbo fijo. Olvidan la lección de la historia.
Los que viven en los extremos de esa racionalidad-irracionalidad se confunden, se tornan huraños para sí mismos. Luchan por todo, y lo hacen como el caballero de la triste figura contra los gigantes. Todo se torna en real o en irreal demasiado pronto. Abandonan siempre por desconfianza a los escépticos. Huyen y huyen hacia adelante, sin rumbo fijo. Olvidan la lección de la historia.
viernes, 29 de abril de 2011
Ignorar lo tenue. Abrazar la vida.
En las nubes. Cegado por la incoherencia ajena y la incomprensibilidad. Indignado. Así es como ha de verse cualquier persona non grata a la debacle de nuestros días. Donde este el progreso que me lo digan. Las barbaries se multiplican. Los crimenes de lesa humanidad. Las matanzas. La hecatombe. Algunos hablan de un final de los días - tantas veces anunciado - que ya hasta se repite en ese espectáculo para masas que es el fútbol que de tanto poder como acumula ha empezado a utilizar conceptos teológicos schmittianos: amigo y enemigo. Aquello de lo que nunca podemos huir. Todos somos humanos; algunos hasta de inconstancia imberbe. La responsabilidad nos ignora; la hemos dado la espalda. Por eso que la libertad se aleja y nos acercamos cada día más, irremisiblemente, a los confines del totalitarismo.
[Postdata: A menudo se producen luces verdes. Orgiasticamente. Es Hegel contra Benjamin. ¡A las barricadas!]
[Postdata: A menudo se producen luces verdes. Orgiasticamente. Es Hegel contra Benjamin. ¡A las barricadas!]
miércoles, 16 de marzo de 2011
Nostalgia del presente
Hay un modo original de ser - en sentido positivo - de cada ser humano. Implica ser fiel a uno mismo. Obliga a ser únicos, a encontrarnos dentro - y no fuera - de nosotros mismos. Se identifica con palabras como amor, conocimiento, infinitud, distancia, inmediatez, aromas - de un café muy dulce o de un té muy amargo, tormentas, pasiones del cuerpo y el alma, ... Es angustioso, pone la piel de gallina. Es un delirio, el roce de un cuerpo en la juventud, el color de los posos del vino, las diferentes formas del recuerdo a nuestros seres queridos. Es memoria passionis. Es furia, miedo, impotencia. Es fe, música, trabajo, imaginación, fantasía. Es una novela sin narrar: extraña condición de existencia indefinida de todo lo que uno puede aportar; es aprender de nuestras diferencias; y es mucho mas que eso. Es autenticidad, es vida.
jueves, 16 de diciembre de 2010
solos en la conciencia
Encontrar, amar, desnudar
verbos para los solitarios
versos para los amantes
ansia de vida, nostalgia,
afán
busqueda de algo (no se muy bien que)
ausencias
estrellas
horizontes (de sinsentido)
belleza: sentir poético
lo mundano :algo que falta
lo centelleante : algo que sobra
No hay muerte. Hay transformación de la materia.
verbos para los solitarios
versos para los amantes
ansia de vida, nostalgia,
afán
busqueda de algo (no se muy bien que)
ausencias
estrellas
horizontes (de sinsentido)
belleza: sentir poético
lo mundano :algo que falta
lo centelleante : algo que sobra
No hay muerte. Hay transformación de la materia.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Aforismos / Paradojas / Sinsentidos / Locuciones
&1
En los locos matices de la desolación se ahogaba una lagrima sincera; y yo, arrogante de mi mismo, no quise verla. Era en esas noches de frío entre el otoño y el invierno. Allí donde las calles dibujan charcos en el suelo; grietas de incivilización. Era en un pasado remoto y en un futuro lejano. Allí donde la estepa se confunde con los primeros indicios de un hielo glacial. Era en un desgastado universo dejado. Allí donde no llego nunca botella alguna de Coca-Cola. Era.. allí... entre sabanas... y yo no quise verla.
&2
Los anclados por la fantasía dibujan páramos y páramos de realidades lúgubres en las que la oscuridad destaca sobre un fondo de verde.
Los anclados por la realidad no dibujan. Compran luces verdes, rojas o de cualquier otro color. Se aíslan en los bares entre barriles y barriles de cerveza y hacen del gobierno su mayor crítica; con esta fría disposición a no luchar.
Unos pocos se mueven entre la realidad y la fantasía. Pero nadie los hace caso. Son seres espirituales; casi invisibles, excepto para unos pocos que trabajan codo a codo con ellos cada día. Estos pocos son los auténticos portadores de sabiduría. Pero nadie los hace caso. Unos son niños; otros son ancianos.
&3
Unos pocos nombres al azar en una agenda pueden deparar cosas insensatas. Tan insensatas como música jazz, partidas de ajedrez; de rol, sexo, fútbol, poesía, intento fallido de sexo, desconocimiento absoluto, repugnancia, cerveza, risas de fantasmas, buenos recuerdos, partidas de poker, sexo.
Por supuesto que todo son utópicas situaciones.
&4
La descripción del paisaje en frío es depende de para que acogedora o desoladora. Claro que depende de si las tardes son de verano o invierno; si es de noche o de día; si llueve o si esta despejado. Depende de la trascendencia. De lo oculto; lo infinito oculto. Y de la confianza; la seguridad; la certeza; de que el mundo no desaparece aunque nunca volvamos la vista atrás.
En los locos matices de la desolación se ahogaba una lagrima sincera; y yo, arrogante de mi mismo, no quise verla. Era en esas noches de frío entre el otoño y el invierno. Allí donde las calles dibujan charcos en el suelo; grietas de incivilización. Era en un pasado remoto y en un futuro lejano. Allí donde la estepa se confunde con los primeros indicios de un hielo glacial. Era en un desgastado universo dejado. Allí donde no llego nunca botella alguna de Coca-Cola. Era.. allí... entre sabanas... y yo no quise verla.
&2
Los anclados por la fantasía dibujan páramos y páramos de realidades lúgubres en las que la oscuridad destaca sobre un fondo de verde.
Los anclados por la realidad no dibujan. Compran luces verdes, rojas o de cualquier otro color. Se aíslan en los bares entre barriles y barriles de cerveza y hacen del gobierno su mayor crítica; con esta fría disposición a no luchar.
Unos pocos se mueven entre la realidad y la fantasía. Pero nadie los hace caso. Son seres espirituales; casi invisibles, excepto para unos pocos que trabajan codo a codo con ellos cada día. Estos pocos son los auténticos portadores de sabiduría. Pero nadie los hace caso. Unos son niños; otros son ancianos.
&3
Unos pocos nombres al azar en una agenda pueden deparar cosas insensatas. Tan insensatas como música jazz, partidas de ajedrez; de rol, sexo, fútbol, poesía, intento fallido de sexo, desconocimiento absoluto, repugnancia, cerveza, risas de fantasmas, buenos recuerdos, partidas de poker, sexo.
Por supuesto que todo son utópicas situaciones.
&4
La descripción del paisaje en frío es depende de para que acogedora o desoladora. Claro que depende de si las tardes son de verano o invierno; si es de noche o de día; si llueve o si esta despejado. Depende de la trascendencia. De lo oculto; lo infinito oculto. Y de la confianza; la seguridad; la certeza; de que el mundo no desaparece aunque nunca volvamos la vista atrás.
martes, 12 de octubre de 2010
Sobre el porque de la bondad socrática
Nadie actúa mal a sabiendas fue la impresión general de verdad de ese viejo cascarrabias que la tradición ha convertido en el padre de la filosofía.
Nietzsche - anclado en la corriente del historicismo - lo condeno, pero nosotros hoy lo perdonamos. ¿Cómo iba a imaginar la decadencia romana, las matanzas del colonialismo, Auschwitz o el Gulag? La humanidad en sus inicios fue inocente. No había anclado la historia de la violencia un peso suficiente en las conciencias. El pecado original era idea de unos pocos; aislados visionarios, que habían predicho la imperfección.
Nietzsche - anclado en la corriente del historicismo - lo condeno, pero nosotros hoy lo perdonamos. ¿Cómo iba a imaginar la decadencia romana, las matanzas del colonialismo, Auschwitz o el Gulag? La humanidad en sus inicios fue inocente. No había anclado la historia de la violencia un peso suficiente en las conciencias. El pecado original era idea de unos pocos; aislados visionarios, que habían predicho la imperfección.
domingo, 29 de agosto de 2010
Impurezas
Una voz en mi inconsciencia me regaló un secreto tan absurdo como cierto. Fue un camino que se abrió lentamente. Surgió de la nada, de forma inesperada; pero se fue haciendo cada vez un hueco mayor en el pensamiento hasta que acabó por desbordarlo. Fue erigido cual totalitarismo. Y cuando me quise dar cuenta... ya era demasiado tarde.
A un mismo tiempo he tenido la impresión de que todos tenemos otra voz; errante. Ese hueco vacío en nuestras cabezas que nos impide ver rastro alguno de evidencia de una verdad absoluta. Es una contradicción patente; un pesado golpe. Es una escalera de caracol sin principio ni final. Un extraño escepticismo. Una carencia.
En definitiva; una paradoja.
A un mismo tiempo he tenido la impresión de que todos tenemos otra voz; errante. Ese hueco vacío en nuestras cabezas que nos impide ver rastro alguno de evidencia de una verdad absoluta. Es una contradicción patente; un pesado golpe. Es una escalera de caracol sin principio ni final. Un extraño escepticismo. Una carencia.
En definitiva; una paradoja.
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